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De tácticas y estrategias, generalizando

V oy a empezar " generalizando " porque es una palabra que, en ocasiones, introduzco en los textos por aquello de que las excepciones confirman la regla. Es lógico que no todas las situaciones, o los personajes de que se trate, sean iguales o actúen del mismo modo pero... las excepciones  solo son una minoría diluida entre la mayoría, y ahí manda la regla (lo más grande o lo más fuerte, o lo más injusto, o lo más extendido), que es lo que prevalece, incluso cuando solo se expresa una opinión o un criterio subjetivo. Así que generalizando ,  se reconocen a la vez ambas, la regla y la excepción, cada una en su ámbito y según sea su influencia.     Y dirán ¿Y esto a qué viene? Pues la verdad, no estoy muy segura ni siquiera de estar manejando correctamente el teclado (la pluma ya es un artefacto histórico) porque llevo tres días aturdida con las tormentas furibundas que están recorriendo el territorio español, y que complican aún más los enormes problemas del país ...

Vacaciones ¿para todos?

Pues, amigos lectores, después de publicar una entrada a mediados de Agosto, porque aún había noticias para comentar con cierta variación, me enfrento a esta nueva entrada a final de mes. Dado que ya parecía entonces que sigue muy activa una epidemia que no ha finalizado ni un momento, supuse ingenuamente que el gobierno habría aprendido del resultado dramático de la imprevisión y la ineficacia en situaciones límite, por lo que aprovecharían este mes, que parecía tranquilo, para trabajar duro en sus sillones y prepararse ellos y a todos para enfrentar con eficacia y dignidad lo que venga... Esto es, que no tomarían vacaciones y aprovecharían la menor presión de acontecimientos para evitar que  se desborden otra vez, de nuevo por la imprevisión y falsas impresiones de la estructura del Poder, que debería de estar en alerta permanente.            Pero, vaya, me he equivocado y sí que están inmersos en sus vacaciones conjuntas, al menos durante 20 días,...

¿Mentiras oficiales arriesgadas?

Desde el 30 de julio hasta el 15 de agosto, las informaciones de prensa se han convertido en un torrente, casi desbordado, de pesimismo social con ¿cómo no? una base política. Meditando en la situación y, sobre todo, en sus protagonistas oficiales he retrocedido en el tiempo para tener presente, por lo que pueda ocurrir, el estado de alarma (que era realmente un estado de excepción encubierto, en la práctica) y sus pretensiones teóricas, puesto que los hechos ya los conocemos o, mejor dicho, ya los hemos sufrido.          El estado de alarma fue un cóctel, bien agitado, de actuaciones dispersas y barnizadas (aparentemente) de una confidencialidad que desembocaba en secretismo. Quizá para ocultar hasta qué punto se estaban improvisando parches políticos en una contingencia cuya gravedad había escapado de la debida atención (o previsión) gubernamental. Lo que desembocó en un caos sanitario solo pudo ser moderado gracias a la población, que en esos momentos fue u...

Las viejas nuevas víctimas

En estos momentos absurdos en los que la indecisión, indiferencia, incapacidad e inconsistencia galopan como los cuatro jinetes zombies en un mundo incalificable (observen que no lo defino como "apocalíptico", a pesar de los cinco "in..." precedentes), la sociedad va por un lado y la política por otro, sin más punto de unión que las ordenanzas que pretenden: Hagan esto, no hagan lo otro... pero búsquense la vida en "new normal"  como puedan.     Como una de las principales características de la política y los políticos es que aprovechan para publicitarse como aleatorios salvadores (en este caso, reconvirtiendo el aforismo primitivo en un refrán adecuado con la nueva normalidad, que sería un "Presume, que algo queda"), pues ahora mismo los mandatarios europeos andan negociando las tajadas del pastel económico, cuestión que parece servir para calmar al ansioso ciudadano, dándole a pensar que algo de ello le caerá, si hay suerte. Pero que sirve ta...

Adiós, siglo XX, adiós.

Recuerdo el siglo XX, con frecuencia. Durante su primera mitad, fue un lamentable ejemplo de las barbaridades y nefastos resultados de la actividad política, con enfrentamientos pertinaces que llevaron a revueltas y guerras regionales y mundiales que arrasaron vidas, economías y territorios.            A nivel internacional se produjeron dos guerras mundiales, casi sucesivas, con terribles consecuencias de destrucción y muertes. Al parecer, la primera de ellas aún no fue un desastre suficiente como para escarmentar a gobiernos y a políticos e inducirles a renunciar a soluciones violentas sino que, por el contrario, se repetiría (a un nivel infinitamente mayor) al estallar la II Guerra Mundial, cuyas características fueron la enorme extensión de los territorios afectados por las batallas en varios continentes y, además, el recurrir, en determinados momentos y casos, a una combinación de crueldades que parecían heredadas de la oscura Edad Media, pero co...

Acoso y derribo.

" Acoso y derribo" es una frase que sirve para definir ciertas maniobras -principalmente para el manejo rural del ganado vacuno en movimiento- que se inician con una intensa persecución campestre del animal de que se trate, para conseguir finalmente inmovilizarlo sobre el suelo, y así controlarlo o marcarlo. Pero también se aplica a acciones humanas, individuales o colectivas, que pretenden perjudicar o importunar a otras personas.           Pues ese mismo "acoso y derribo" parece ser lo que pretenden intervenciones o alegatos de personas o grupos extranjeros, cuando dedican a nuestro país, o a sus habitantes, etiquetas u opiniones que resultan, en ocasiones, abiertamente despectivas, cuando no insultantes y que han crecido en número a lo largo del tiempo: España se ha convertido en una fácil diana y objetivo para el desprestigio internacional.            Supongo que esta "moda", repetida en distintas áreas exteriores, procede...

Tratados como marionetas

En España, desde el 9 de marzo, cuando se tomó a toda prisa la primera medida referente a la pandemia vírica, la población viene estando confinada, por decreto, en sus domicilios. Al no existir libertad en casi ningún aspecto social, sucede que -al menos en mi entorno- la relación personal y familiar se centra en su totalidad en la conversación telefónica, siempre con más de una hora de charla por llamada: encerrados en casa durante horas, días, semanas y meses encajando sucesivos decretos de prórroga del estado de alarma, contemplamos sucederse las consecuencias reales de decisiones oficiales vacilantes, desordenadamente planteadas y radicalmente impuestas al sufrido ciudadano común, que es el principal perjudicado por una pandemia que no se anticipó a tiempo, ni se prepararon posibles medios de contención previa, ni se informó del peligro a la población, ni pareció haberse aprendido nada, a nivel oficial, de los países que se habían contagiado con anterioridad.    No sé si...