Adiós, siglo XX, adiós.
Recuerdo el siglo XX, con frecuencia. Durante su primera mitad, fue un lamentable ejemplo de las barbaridades y nefastos resultados de la actividad política, con enfrentamientos pertinaces que llevaron a revueltas y guerras regionales y mundiales que arrasaron vidas, economías y territorios. A nivel internacional se produjeron dos guerras mundiales, casi sucesivas, con terribles consecuencias de destrucción y muertes. Al parecer, la primera de ellas aún no fue un desastre suficiente como para escarmentar a gobiernos y a políticos e inducirles a renunciar a soluciones violentas sino que, por el contrario, se repetiría (a un nivel infinitamente mayor) al estallar la II Guerra Mundial, cuyas características fueron la enorme extensión de los territorios afectados por las batallas en varios continentes y, además, el recurrir, en determinados momentos y casos, a una combinación de crueldades que parecían heredadas de la oscura Edad Media, pero co...