Selección natural, o no.
A partir de Darwin (científico que impulsó un salto cualitativo en el conocimiento de la vida en el Planeta y cuyo nombre ostenta una ciudad australiana), todo ser vivo, en cada línea existencial animal o humana, consigue sobrevivir mediante cualidades posibles de ser transmitidas a su descendencia, lo cual configura la selección natural en el seno de las especies. Sin olvidar que la eficacia de supervivencia en cada individuo habrá sido debida también, en buena parte, a la pura y simple suerte, esto es, el azar que, como "casualidad" imprevista actúa, finalmente, como administrador último de la existencia, mixtificando el resultado final con numerosas variantes. Podríamos considerar que los humanos debemos a la evolución natural el habernos situado en la vía del éxito planetario rotundo, en detrimento de las demás especies. Pero esa supervivencia selectiva, favorecedora de los más dotados (sin definir en qué pueda consistir esa "dotación") la hemos desdeñado a...