Entradas

Las viejas nuevas víctimas

En estos momentos absurdos en los que la indecisión, indiferencia, incapacidad e inconsistencia galopan como los cuatro jinetes zombies en un mundo incalificable (observen que no lo defino como "apocalíptico", a pesar de los cinco "in..." precedentes), la sociedad va por un lado y la política por otro, sin más punto de unión que las ordenanzas que pretenden: Hagan esto, no hagan lo otro... pero búsquense la vida en "new normal"  como puedan.     Como una de las principales características de la política y los políticos es que aprovechan para publicitarse como aleatorios salvadores (en este caso, reconvirtiendo el aforismo primitivo en un refrán adecuado con la nueva normalidad, que sería un "Presume, que algo queda"), pues ahora mismo los mandatarios europeos andan negociando las tajadas del pastel económico, cuestión que parece servir para calmar al ansioso ciudadano, dándole a pensar que algo de ello le caerá, si hay suerte. Pero que sirve ta...

Adiós, siglo XX, adiós.

Recuerdo el siglo XX, con frecuencia. Durante su primera mitad, fue un lamentable ejemplo de las barbaridades y nefastos resultados de la actividad política, con enfrentamientos pertinaces que llevaron a revueltas y guerras regionales y mundiales que arrasaron vidas, economías y territorios.            A nivel internacional se produjeron dos guerras mundiales, casi sucesivas, con terribles consecuencias de destrucción y muertes. Al parecer, la primera de ellas aún no fue un desastre suficiente como para escarmentar a gobiernos y a políticos e inducirles a renunciar a soluciones violentas sino que, por el contrario, se repetiría (a un nivel infinitamente mayor) al estallar la II Guerra Mundial, cuyas características fueron la enorme extensión de los territorios afectados por las batallas en varios continentes y, además, el recurrir, en determinados momentos y casos, a una combinación de crueldades que parecían heredadas de la oscura Edad Media, pero co...

Acoso y derribo.

" Acoso y derribo" es una frase que sirve para definir ciertas maniobras -principalmente para el manejo rural del ganado vacuno en movimiento- que se inician con una intensa persecución campestre del animal de que se trate, para conseguir finalmente inmovilizarlo sobre el suelo, y así controlarlo o marcarlo. Pero también se aplica a acciones humanas, individuales o colectivas, que pretenden perjudicar o importunar a otras personas.           Pues ese mismo "acoso y derribo" parece ser lo que pretenden intervenciones o alegatos de personas o grupos extranjeros, cuando dedican a nuestro país, o a sus habitantes, etiquetas u opiniones que resultan, en ocasiones, abiertamente despectivas, cuando no insultantes y que han crecido en número a lo largo del tiempo: España se ha convertido en una fácil diana y objetivo para el desprestigio internacional.            Supongo que esta "moda", repetida en distintas áreas exteriores, procede...

Tratados como marionetas

En España, desde el 9 de marzo, cuando se tomó a toda prisa la primera medida referente a la pandemia vírica, la población viene estando confinada, por decreto, en sus domicilios. Al no existir libertad en casi ningún aspecto social, sucede que -al menos en mi entorno- la relación personal y familiar se centra en su totalidad en la conversación telefónica, siempre con más de una hora de charla por llamada: encerrados en casa durante horas, días, semanas y meses encajando sucesivos decretos de prórroga del estado de alarma, contemplamos sucederse las consecuencias reales de decisiones oficiales vacilantes, desordenadamente planteadas y radicalmente impuestas al sufrido ciudadano común, que es el principal perjudicado por una pandemia que no se anticipó a tiempo, ni se prepararon posibles medios de contención previa, ni se informó del peligro a la población, ni pareció haberse aprendido nada, a nivel oficial, de los países que se habían contagiado con anterioridad.    No sé si...

Ineficacia, fallos de gestión y despropósitos

Estamos en la sexta semana de confinamiento domiciliario en España, que ha sido afectada duramente por la pandemia global, tanto más debido a los fallos de gestión, desinterés y ausencia de anticipación y exceso de los despropósitos previos y subsiguientes, por parte de los mandatarios de un gobierno que siempre parece absorbido por su objetivo primordial, de contenido político y con la finalidad de "aquí estoy y aquí me quedo".      De ahí la indiferencia ante los primeros indicios de la pandemia, lo que desembocó en contagios de un modo casi imparable. Ignoraron los signos y el probable alcance de la epidemia cuando ya se conocían, sin molestarse en iniciar la actuación asistencial, lo que disparó el número de contagios que arrolló la estructura sanitaria sanitaria del país. Pero, si la calidad humana de los responsables ha sido tan sesgada como para haber permitido celebrar eventos multitudinarios, sabiendo lo que estaba pasando, pues será que, como se dice en este paí...

En el país, la vida ha cambiado de tono.

Queridos amigos, Agradezco, primero, vuestro interés en este blog, a pesar de que ya hace algún tiempo que solo publico entradas de vez en cuando, por exigencias de tiempo en mi actividad literaria habitual. Actualmente mi ocupación principal es el seguimiento de la prensa digital y, en base a las informaciones, redactar borradores para futuros artículos que conformen el siguiente libro, ya iniciado hace meses. Como, actualmente, mis lectores del blog proceden todos -que tampoco son muchos- de fuera del país de mi residencia, España, entiendo que tal vez les interese el comentario sobre las circunstancias epidémicas que actualmente sufrimos, o que simplemente entren al blog, a ver si hay algo nuevo.    El caso es que, en todo el país, llevamos quince días confinados dentro de las casas respectivas, totalmente apartados del entorno que tanto me preocupa -el entorno natural- y de esa situación no me resulta fácil sacar conclusiones. Los parques están oficialmente cerrados,...

Una y otra vez

Saludos, amigos lectores: Desde hace algunos años, en algunas ocasiones mis actividades habituales como escritora sufren una ralentización importante durante algunas jornadas, que pueden convertirse en varios meses cuando el panorama social presentado por la información que nos llega cada día a través de los medios va abriendo paso al cansancio y la decepción. Un alejamiento perceptivo se va instalando en el día a día personal, invadido por el constante martilleo socio-político, con la consiguiente molestia o aburrimiento y siempre con disconformidad, de modo que incide en el propio discurrir de la vida individual, en este caso la mía.     Su resultado siempre es el mismo: me descoloca el ritmo, me aparta de mi tarea, me disminuye el tono vital, me enfrenta a mis carencias, me fustiga con mi incapacidad para controlarlo y ahí me quedo, empachada e indigesta de politiqueos, devaneos y pactos, discusiones y discursos que enfrentan e insultan a unos y otros, en un barullo de ...