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Naturaleza y derecho de propiedad

 Publico estas líneas como un homenaje, más que merecido, a la labor desarrollada por la sociedad protectora, ya lamentablemente desaparecida, para la que escribí numerosos artículos durante unos cinco años, lo que aumentó mi conocimiento acerca de una enorme cantidad de barbaridades cometidas contra el entorno, el medio ambiente y los animales que sobreviven en el Planeta . En su recuerdo reproduzco a continuación, casi en su totalidad, la entrada que se difundió en su blog (acmatceroblogspot) en abril de 2013, y que quizá no sea la única a la que le dé nueva vida en esta otra publicación. Fue un honor colaborar y no lo olvido.                                                      ¿España no es Europa?     Me encontraba, excepcionalmente, de visita en una playa vacacional (una de las muchas de la costa española, eso sí, con una gran...

Fallos increíbles

Saludo a los interesados, poquísimos en el mes actual, que aún encuentran el momento para entrar en estas líneas. Como prólogo, debo señalar y lamentar los sucesos ocurridos hace unos días, al desplomarse estructuras públicas, con pérdida de vidas de personas inocentes que las estaban utilizando por motivos de transporte o de ocio, lo que sugiere grandes dudas sobre la eficacia de las administraciones públicas para vigilar, implementar y controlar las dotaciones estructurales y viarias.     Me refiero a los recientes derrumbamientos del puente de Génova (Italia) y del embarcadero de Vigo (España). Valgan estas líneas como manifestación expresa de mi condolencia personal. Espero que las autoridades sean claras y directas en el esclarecimiento de los sucesos,  que se informe con veracidad a las poblaciones respectivas y que sirva para que se extreme la responsabilidad oficial respecto de la inspección y vigilancia de las dotaciones públicas de riesgo, con un control ex...

Selección natural, o no.

A partir de Darwin (científico que impulsó un salto cualitativo en el conocimiento de la vida en el Planeta y cuyo nombre ostenta una ciudad australiana), todo ser vivo, en cada línea existencial animal o humana, consigue sobrevivir mediante cualidades posibles de ser transmitidas a su descendencia, lo cual configura la selección natural en el seno de las especies. Sin olvidar que la eficacia de supervivencia en cada individuo habrá sido debida también, en buena parte, a la pura y simple suerte, esto es, el azar que, como "casualidad" imprevista actúa, finalmente, como administrador último de la existencia, mixtificando el resultado final con numerosas variantes.    Podríamos considerar que los humanos debemos a la evolución natural el habernos situado en la vía del éxito planetario rotundo, en detrimento de las demás especies. Pero esa supervivencia selectiva, favorecedora de los más dotados (sin definir en qué pueda consistir esa "dotación") la hemos desdeñado a...

Persistencia

Hola, sirvan estas líneas de especial saludo a los escasos lectores que amablemente, y pese a las vacaciones estivales, concurren a las entradas de este blog durante las últimas semanas. Hace un par de calurosos meses que lo inicié y elaboro los textos sin saber de preferencias, aficiones o elecciones de quienes los habrán de leer, por cuya razón varío sucesivamente la temática, sin más causa que una opción aleatoria que impulsa el escrito. Tan solo he recibido hasta ahora un comentario breve de un lector que, al parecer, previamente ha conocido el libro y al que he agradecido su amable criterio. Esto quiere decir que sin análisis de opiniones, e ignorando la incidencia de lo que publico busca, desarrollo las entradas con contenidos alentados por ideas plurales.    Supongo que debería de haber empezado, como justo punto de partida del blog, hablando de la autora, datar su persona, referir su historial, dibujar sus tendencias... pero tengo una arraigada costumbre de mantenerm...

La vida en tres ¡ay! - 3)

   Al arreglar la sucia e inculta parcela de terreno, recibida con la casa, hubo que extraer la tierra arcillosa superficial (si se humedecía y pisabas encima, te quedabas trabado como en un pantano) y renovarla con tierra de vivero. Una vez conseguido el sustrato, planté mis retoños alineados a lo largo de la valla, pues no había otro sitio para ello: hace mucho tiempo que cultivo árboles, desde la semilla, y aquí prosperó un almendro que dio pronto unas almendras fantásticas (eso sí, acosado por hordas de pulgones veraniegos que pringaban todo su entorno) además de dos moreras que se hicieron gigantescas, con sus frutos cayendo y entintando el suelo. También hubo un laurel que llegó anémico (porque lo tuve en crianza en una terracita acristalada y llevó mal el encierro) que consiguió medrar y ponerse en forma; y un níspero con estupendos frutos, además de un ciprés juvenil.     El resto del jardín consistía en un pequeño enlosado con una mesa redonda y cuatro silla...

La vida en dos ¡ay! -2)

   Retorno a la casa a que me referí en la entrada anterior.    La cual empezó a manifestar cierta construcción defectuosa, a provocar conflictos para ordenarla y algunas dudas sobre las ventajas de tanto espacio, desparramado entre cuatro plantas. Por lo cual, además de requerir un considerable esfuerzo para ir pagando la hipoteca al Banco, también exigía mucha atención. Parecía mucho sitio pero, analizando atentamente su aspecto exterior (cosa que no se había hecho antes), el inmueble resultaba ser una especie de cubículo comprimido por sus lados de saliente y poniente , estirándose de norte a sur  y saludando en lo alto a las nubes con su tejado de calurosas tejas de pizarra negra.    El garaje ocupaba un semi sótano con tres estrechas ventanas en lo alto, casi enrasadas con el suelo del exterior. Para acceder desde la calle había una rodera  formada por una rampa muy empinada que tiraba del coche con mucha inercia, mientras arriesgabas a...

La vida en un ¡ay! - 1)

Tener un techo sobre la cabeza es un instinto primario del ente humano, basado en la necesidad ancestral de refugio que, en el caso de los simios originarios, consistía en huir o descansar en la altura de los árboles lejos de la mayoría de los predadores. Con lo que, al disponer de un espacio propio y protegido para poder pensar, surgió la tendencia a mejorar el entorno más allá del simple disponer de una cobertura consistente en un simple, rumoroso y aireado dosel de hojas. Ya puestos en modificar el entorno, alguno inventó cómo descansar cómodamente tejiendo lechos con follaje,  más seguros y agradables que una simple rama y más fiables en la noche oscura. Caracterizados por su curiosidad todos, sucesivamente, fueron imitando al que inventó el sistema como siempre ocurre en grupos, manadas o bandadas en que las acciones de otros se copian, arraigan y se convierten en costumbres, sean o no respetables o justificadas, pero eso es otra historia.    En la propia búsqueda ...